Las interfaces entre cerebro, máquina e inteligencia artificial apuntan a una frontera tecnológica especialmente ambiciosa: reducir la distancia entre intención humana y acción digital.
Que promete este campo
- nuevas formas de asistencia;
- mejora de accesibilidad;
- interfaces más directas;
- aplicaciones médicas y de rehabilitación;
- nuevas preguntas sobre privacidad y autonomía.
Conclusiones
Más allá del hype, este tipo de tecnologías obliga a pensar no solo en capacidad técnica, sino en límites éticos y en cómo proteger la integridad de la experiencia humana.